32 años sin Steve McQueen, The King of Cool

Un día como hoy, hace más de treinta años, murió Steve (24 de marzo de 1930 – 7 de noviembre de 1980). Steve McQueen, icono perpetuo de la elegancia. Tuvo una infancia dura y una juventud complicada. Su padre le abandonó a los seis meses y, posteriormente, su madre. Rebelde, inconformista e independiente.

Trabajó para la mafia de Nueva York, frecuentó burdeles, conoció el reformatorio y pensó en el suicidio. A los doce, se pasaba la mayoría de las noches en burdeles o incluso en la intemperie. Hurgaba en los cubos de basura buscando comida, se emborrachaba y atracaba casas y tiendas.

Con un impresionante físico desde su juventud, sólo sus capacidades atléticas pueden explicar que un chico disléxico, y con una sordera parcial, pudiera entrar en el Cuerpo de Marines a los 17 años.  Pero su violencia descontrolada y carácter indisciplinado no encajó demasiado bien en la rutina del ejército. A principios de los años cincuenta, se inscribió en el Actor´s Studio de Nueva York, posteriormente consiguió su primer papel en Broadway (1955).

En el 63, llegó La Gran Evasión (‘The Great Escape’, John Sturges, 1963) donde fue el rey definitivo de la función.

Hombre de pocas palabras, amante de la velocidad, era un gran aficionado al riesgo. Adoraba las motocicletas y los automóviles. Dicen que cuando hablaba era poderoso, pero cuando callaba más.

El gran seductor empedernido. Adorado por las mujeres, Steve McQueen, sigue siendo  icono inmortal. Hoy se le considera la esencia de lo cool en versión masculino “The King of Cool”

No me extraña que sea la inspiración para muchas firmas de moda.  Barbour lanzó la colección Steve McQueen para celebrar el 75 aniversario de la motorcycle jacket. Steve se la ponía para competir en las carreras de motos, su gran pasión, pero también era una de sus cazadoras favoritas fuera de estas competiciones.  Ahora una colección especial para este invierno que se llama Steve & Friends. Del mismo modo, Triumph, Zara y, como no, Persol han homenajeado al actor.

Duro por fuera y sensible por dentro, dueño de un magnetismo que deslumbraba tanto a mujeres como a hombres. Steve McQueen era cine.

“I live for myself and I answer to nobody”