Colecciona momentos, no cosas

A veces no nos damos cuenta de los pequeños placeres de la vida y las dejamos pasar, sin darnos cuenta ni siquiera de ellos. A veces me paro y sonrío y me gusta disfrutar de esas pequeñas cosas que hacen que los días en este mundo tengan sentido. Acabo de llegar de comer con una de mis mejores amigas, Beatriz, ha sido un momento especial, bonito. Me gusta que seamos amigas. Una conversación con un par de Riojas delante, sin prisa, riendo, con unos pintxos ricos de ese bar Paco de toda la vida, donde conocen tu nombre y te reciben con una sonrisa cada vez que entras, aunque sea en una capital tan impersonal que en ocasiones puede convertirse Madrid. Pues el de hoy, ha sido uno de esos momentos.

Como ayer, cuando Belén me vino a buscar a trabajar con Lucía, su pequeña de ya cuatro meses y medio ¡Qué rápido pasa el tiempo, por Dios! Ya tiene cuatro meses y medio. Todavía recuerdo aquel 13 de junio cuando nació y esa sensación de calor que te ahoga que a mí tanto me gusta, cuando iba a ver a la niña al hospital. Están preciosas las dos, madre e hija.

O esos whiskys sour en La Carmencita con mi amigo Tomás, acompañados con uno de los helados más ricos de la taberna, espectacular. Mientras arreglas el mundo y te cuentas esas confidencias que no van a salir de allí.

O esas llamadas habituales de mi amiga Patri, mi gallega extraordinaria con la que no puedes dejar de reír, con las que disfrutas día a día.

O esas historias de sábado noche con Beatriz que te recuerdan a la película de Fiebre del sábado noche en las que conoces a esos seres del bosque que pensabas que no existían, pero sí, lo hacen. Y es entonces cuando te das cuenta de que eres mortal y que los Dioses sólo están en libros, películas, en las leyendas y en tu imaginación. Y, además, te das cuenta de que somos más frágiles de lo que pensamos.

O el amor de Bárbara por su nuevo ligue que le crea una sonrisa de oreja a oreja, mientras te lo cuenta con un café con leche…

O esos mensajes inesperados de Patricia, Izaskun, Alba, Anita, Rocío, Belén y Silvia que te recuerdan que todavía tienes 25 y que te queda mucho vivir, mucho por experimentar, muchos herederos por traer al mundo y muchas fiestas por delante….

O esos besos repentinos de amor de alguien que te apetece, sea mamá, el chico que te gusta, la chica que te gusta, tu mujer, tu hijo, tu retoño, papá o tu rollo de verano….

Son esas cosas, esos detalles, esos momentos que te alegran los días y te hacen sonreír cuando te acuerdas de ellos. De vez en cuando, párate, respira y disfruta de ellos. Consejo del día.

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Comments

  1. Leave a Reply

    catalina
    6 Noviembre, 2013

    También, leer el blog, es un momento muy agradable
    Gracias,

  1. Si todos los caminos llegan a Roma, ¿cómo se sale de Roma? | shinyhappythingss - […] Y es que la vida son momentos, ¿sabes? Que ahora estoy aquí y mañana no lo sé.  Y que…

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