Enero ya está aquí. Y con él: las mejores actividades de invierno en la nieve

Panorámica

2014. Hace unos días que empezó  y parece que ha sido hace siglos. Días intensos. Emociones fuertes. Algunos kilómetros recorridos descubriendo nuevos parajes, y con ellos, nuevas personas, nuevas sonrisas, nuevos ojos que te hablan, nuevas sensaciones que recorren tu cuerpo.

Algunos nos han dejado y se han marchado de repente, sin poder decirles adiós. Otros han llegado para comenzar a vivir intensamente en este lugar llamado mundo.

Hoz de JacaEnero no ha terminado pero hemos vivido intensamente cada minuto, para bien o para mal, según el estado anímico del momento. Porque como buen signo de aire que somos, somos como el aire, que cambiamos de parecer según los estímulos externos, según el momento, según el día, según el tiempo, según la ciudad o aldea en la que te encuentres, según a quien tengas al lado, según las circunstancias, pero, sobre todo, según los pensamientos.

DesayunoDescubrimos que es maravilloso levantarse entre naturaleza pura y auténtica; y mirar por la ventana mientras ves la vida pasar, tranquilamente. Para posteriormente disfrutar de un rico café en la terraza mientras el sol te toca suavemente  la cara, al tiempo que vislumbras tu cordillera favorita del Pirineo Aragonés y Uxu, un husky groenlandés te lame la mano dándote los buenos días.

Ayudamos a Elsa, la hija de Pedro, a construir a “Metalica”, un robot hecho de cartón y papel albal. Y disfrutamos con ella, con sus sonrisas y con su ilusión por su nuevo robot, pero también con su hermana pequeña, Eva, con su mami Emma, y con su papá, Pedro, por el trabajo en equipo y por la felicidad de su hija mayor.

Con ella,  nos acordamos de lo bien que nos lo pasábamos haciendo manualidades cuando éramos pequeños y éramos más inocentes y, por ende, más felices. Fue nuestro mejor plan del día: construir a “Metálica” y darle vida.

IMG_3230

IMG_3228Recordamos cuánto nos gustaba ver las nubes pasar, quietos, como si fuera nuestra actividad más importante del día. Y disfrutar de su color, sus formas, el color de fondo del cielo. ¿Hoy como es? ¿Gris, azul claro, rojizo, anarajando?

Nos perdimos bajo el manto de estrellas de un cielo limpio y brillante. Porque cuando estás a casi dos mil metros del suelo, todo se ve más bonito y más brillante y más mejor, porque todo luce más y te pierdes entre las pequeñas luces destellantes que te atrapan y, como dice mi amiga Bea, te envuelven y crean un estado mágico.

Nos perdimos entre besos fríos de invierno en una noche estrellada bajo la luz de la luna, detectando Júpiter y Orión.

Recorrimos el Valle de La Partacua en motos de nieve, y nos enamoramos de cado uno de los kilómetros de ese maravilloso valle, rodeado de lugares insólitos. Disfrutamos entre la inmensidad de la naturaleza, saboreamos su silencio,  y nos deleitamos con exquisitos manjares, preparados por un chef privado, en el refugio, entre montañas nevadas, a dos mil kilómetros de altura.

 

Reímos. Lloramos. Disfrutamos. Nos enamoramos de la naturaleza y de cada uno de los rincones del Valle de La Partacua. Hicimos el amor, pero no la guerra. Sonreímos. Bebimos.  Y volvimos a empezar. 

Así que si quieres disfrutar de la nieve, la montaña, la naturaleza en estado puro, el invierno, las motos de nieve y los trineos tirados por huskys, el paintball en la nieve, o el parapente, no te pierdas la aventura invernal con los chicos de Tenapark (si quieres saber más, pincha aquí —-> Tenapark).

Si prefieres  perderte en el fin del mundo con ese alguien especial, disfrutar de tus amigos y preparar el planazo del fin de semana, incluso organizar la despedida de soltero de tu mejor amigo entre montañas, nieve y acción, no lo dudes. Yo os lo recomiendo muy mucho. Es lo más. Muy top.

Y así, el maquillaje no apagó nuestra risa. El equipaje no lastró nuestras alas. El calendario no vino con prisas. Y el diccionario detuvo las balas. 

Ganó el quiero la guerra del puedo. El fin del mundo nos pilló bailando. No supimos ni cómo, ni cuándo, ni ciento volando, ni ayer, ni mañana.

El corazón no se pasó de moda. Y el invierno nos doró la piel. Todas las noches fueron noches de bodas. Y todas las lunas, lunas de miel.

Las verdades no tuvieron complejos. Y no nos dieron la razón los espejos. Nos aprovechó mirar lo que miramos. Ser valiente no salió caro. Y ser cobarde no valió la pena.

No nos compraron por menos de nada. Y no nos vendieron amor sin espinas. No nos durmieron con cuentos de hadas, y no nos cerraron el bar de la esquina.

El corazón no se pasó de moda. Y el invierno nos doró la piel. Todas las noches fueron noches de bodas. Y todas las lunas, lunas de miel.

El fin del mundo nos pilló bailando.

(Noches de Boda, Sabina)

CordilleraIMG_3227IMG_3286 IMG_3354Hoz de Jaca_Vistas terraza

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