written by

6 noviembre, 2012

Esa sensación cuando conoces a alguien. Esas ganas de pasarte horas con esa persona especial que, de repente, ha entrado en tu vida y que, sin saber por qué, te apetece y te seduce. Todo encaja. Todo fluye. Natural, fácil, como les ha pasado a Jimena y a su guapazo creata. Menos mal que ella me hizo caso aquel día de septiembre y arriesgó, venciéndole la batalla a su querido amigo Miedo que tanto daño nos hace siempre. El que no arriesga no gana, dicen. Cada día estoy más convencida de arriesgar, haciéndole caso a nuestro corazón.

Esas ganas de risas vergonzosas, besos suaves, caricias sensuales, abrazos cálidos y amores dulces bajo la luz de la luna (o de la mesita de noche). Ese deseo de diversión, hedonismo y disfrute. Ese nerviosismo en la primera cita, en la segunda y en la tercera.

(más…)